Posts filed under ‘Mi trabajo’

El sacrificio no es sinónimo de tristeza, aunque la hay

Dicen que las despedidas son muy tristes… y así fue la mía. Me despedí de cada una de los miembros de mi familia, y sí que fueron muchos, y de una de mis mejores amigas Rocío.

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Comencé con mis tíos y primos y terminé con mis hermanos, mi segunda mamá y mis padres. Eso si que me causó mucha pena, aunque le ponía un toque de humor, ya saben la chispa del nerviosismo, saber que durante buen tiempo no los iba a tener tan cerca me partía el corazón.

Yo siempre me imaginaba que este momento iba a llegar, saber que era yo esta vez a la que le decían adiós. No lo imaginaba desde algunas semanas sino desde que la profesión que escogí fue la de periodismo.

Muchos piensan que el periodismo es una carrera fácil y cualquiera lo puede hacer, pero creo que no es así, y creo que ninguna carrera es así. Quizás lo aprendido en la universidad no sea lo suficiente para darnos cuenta de ello, pero cuando uno empieza a trabajar las cosas son diferentes.

Nuevos retos, nuevas responsabilidades. Menos horas de sueño, menos horas con la familia, menos horas con los viejos amigos, menos tiempo para todo.

Cuando entré a practicar en el diario El Comercio conocí a muchas personas que me comentaban de lo sacrificada que puede resultar esta profesión y así lo veía yo.

Durante mi trabajo en el diario y aunque no era nada relacionado a los deportes, disfrutaba y me gustaba mucho, sé que de alguna manera se volvió una rutina y resultaba agotador (porque se mezclaba con los estudios) en ningún momento me fastidió. Aunque la mayoría de los periodistas te miraban con rareza porque eras nueva, bueno yo lo sentía así, hubo otros que te ayudaban y orientaban en hacer las cosas bien.

Muchos de ellos han pasado la mayor parte de su vida trabajando en el diario. Uno que otro ya es casado y con hijos pero otros son solteros incluso hasta separados porque la vida de un periodista (sobre todo de aquel que trabaja en medios) es muy absorbente. Se tiene hora de llegada pero no hora de salida. Un día o dos días de descanso. Cierre a la medianoche o incluso a las 3 de la mañana, cuando son noticias inesperadas. Cambio de portada, cambio de diseño, etc. Y así también sucede con los deportes.

Deportes los fines de semana y durante la semana, mundiales, olimpiadas, campeonatos nacionales e internacionales. Televisión, radio y prensa escrita. Un campo amplio y el cual me gustaría formar parte. Y espero hacerlo.

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Aunque me imagino mi vida, más adelante, con esposo e hijos, espero que ese tiempo llegue en el momento indicado. No sé si aquel hombre que quiera ser parte de mi vida y yo la de él, será de mi misma profesión o no, pero lo que si sé es que debe ser alguien que entienda esta carrera.

Dejé a mis papas y hermanos, dejé amigos y amigas y a otra persona, y aunque en cada momento están en mis pensamientos, sé también que debo adaptarme y poner mucho de mi parte. Es triste estar lejos de aquellas personas que te quieren y te aman, pero también hay alegría porque voy a llegar a ser lo que me gusta.

Sé que mi sacrificio comienza desde aquella decisión de salir del Perú. Sin embargo, mi alegría empieza en que todo lo que hago es para un futuro mejor, tanto personal como familiar. Si después de los 3 años de estudio en Argentina, las posibilidades se presentan favorables –y nunca dije que me quedaría a vivir-, creo (y veremos que pasa en el futuro) que no dudaría en hacerlo.

Dicen que no todo se puede tener en la vida, solo espero tener lo necesario e indispensable para vivir tranquila y sobre todo feliz.

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marzo 10, 2008 at 9:39 pm 1 comentario

¿Vacaciones?

A una semana de comenzar las clases en la universidad, la sensación de no haber disfrutado al máximo mis vacaciones me atormenta. Pensar que por motivos de la chamba, no pude levantarme a las 10 u 11 de la mañana; o tuve que dejar de ir a una fiesta un sábado, porque al día siguiente tenía que ir a trabajar, me da una pequeña frustración.

Trabajar a mi entender es hacer lo que uno realmente le gusta, pero ¿desde cuándo se convierte en una rutina? y ¿cuándo deja de serlo?

Ahora veamos. Yo practico en la sección locales de un diario. Mi inclinación y pasión es el periodismo deportivo (los deportes en general – como ya lo exprese en anteriores posts) , me gusta verlo, escucharlo, etc., etc.

Entonces, llegar al diario, prender la pc, leer noticias (Andina, El Comercio y otras páginas), revisar el correo, esperar que te den una comisión o ir investigando alguna, cubrir tu comisión, regresar a escribirla, para mí se ha convertido en una rutina. Esperando siempre que llegue, un martes o un sábado para descansar.

Quizás siempre tuve las ganas -y no lo niego- de trabajar. Ganar un dinerito que me permita satisfacer mis gustos personas. Incluso para complacer a la universidad, ya que sin las prácticas (una de las tantas condiciones) no puedo egresar. Y todo esto se suma, la presión de los padres – que sin querer queriendo y particularmente- tengo que satisfacer.

Pero creo que todo esto sería diferente si es que hago o cubro comisiones de mis deportes favoritos. Tal vez llegaría más entusiasta y emocionada a trabajar, aunque también me pongo a pensar: ¿¿solo cubriría fútbol??

Ya me quedan pocos día en la chamba. Busco otra oportunidad en otro lugar (si alguien tiene algo avíseme) para continuar trabajando y no perder la costumbre, sí, la maldita costumbre, que se apodera de nuestras vidas para que ésta se vuelva monótona. Pero ¿qué trabajo no es rutinario?

Nuevamente comienzo clases en la universidad. Nuevamente me toca salir de mi casa directo a la chamba, y de la chamba ir directo a la universidad. Todo vuelve como hace 5 meses, siendo estas vacaciones de medio año las primeras que no disfrute, teniendo conqué hacerlo. Y presiento que ya no volveré a tener vacaciones de aquí a un tiempo más.

agosto 19, 2007 at 2:16 am 1 comentario

Hay que hacer una buena acción

Gracias a la labor de periodista que cumplo en el diario en el cual trabajo, me ha permitido conocer un poco más la profesión. Sé y me considero una persona super sentimental y no reparo en decirlo, por eso en esta oportunidad, no solo se trata de ver e informar hechos que resultan, a veces, muy ajenas a nosotros, sino también crear un poco de conciencia en los demás.

Tampoco me creo una salvadora del mundo, pero si en algo puedo influir, creo que con las herramientas necesarias que me brinda mi profesión, algo tengo que hacer.

Esta vez me tocó visitar en Centro Preventivo de la Policía Nacional en Salamanca (VER ARTICULO). Sé que al comienzo me sentí una completa desconocida del tema, pero realmente hay una problemática de fondo.

No es el único centro de prevención de la PNP. Este cuenta con 3 lugares más y un Centro Educativo Ocupacional.

Para poner un poco en contexto, los centros preventivos son lugares que albergan a niños, niñas, adolescentes e infantes que han sido extraviados, abandonados o maltratados por sus padres.

Y es aquí donde uno se pone a pensar… tantas parejas que quieren tener hijos y no pueden, tantas mujeres o varones que no pueden concebir o tantos padres que quieren adoptar, ¿por qué hay mujeres o padres que tratan así a sus propios hijos?

La pregunta, tal vez, tiene una y miles de respuestas, pero ¿se podrá hacer algo al respecto?
Y es que vivimos en una sociedad que se preocupa poco o nada de lo que me pasa al vecino, y más si está muy lejano a nosotros, pero verlo realmente choca.

En una habitación, veinte bebés y solo 4 mujeres. El panorama para el Centro Preventivo del Niño y Adolescente de Salamanca no es muy alentador que digamos. Este lugar cuenta con menores de edad que van de los 0 meses a los 17 años, que en su totalidad son 77 personas, espacio que realmente corresponde a no más de 60 menores.

Lo peor de la situación es que la habitación destinada a bebés supera su capacidad máxima (10), siendo ahora 20 infantes, quienes tienen que compartir ropa, pañales, leche y un espacio para dormir. Además, quienes se hacen cargo de ellos, son las mujeres policías, que prestan su amor y tiempo al cuidado y protección de los pequeños e indefensos bebés, conviertiéndose en verdaderas madres sustitutas.

Igualmente, sucede con aquellos niños y niñas, adolescentes que debido a maltratos por parte de sus padres o porque los encontraron extraviados por las calles, se encuentran ahora, lamentablemente, privados y privadas de su libertad.

Hay otros 3 centros preventivos que cuenta la PNP. Estos están ubicados en los distritos de La Punta, Zarumilla y San Juan de Miraflores. Todo el grupo humano que conforma la División de Familia de la Séptima Dirección Territorial de la PNP, que está a cargo de los centros, aunque recibe una pequeña ayuda del Inabif, no es suficiente para brindar las condiciones necesarias que un adolescente o infante pueda vivir.

Por eso necesita de nuestra ayuda. No piden dinero, piden colaboración y sobre todo conciencia en aquellas personas que no piensan en las consecuencias de sus actos. Abandonar o maltratar a un menor es de gente que no tiene las agallas suficientes para asumir sus responsabilidades, ya que los bebés no pidieron venir al mundo.

Ver llorar a un bebé que no tiene la culpa de los errores de sus padres, es la escena más triste que me ha tocado vivir. Pensar que ese niño, quizás, nunca conocerá a sus progenitores, de alguna manera lo salva de aquel futuro no muy prometedor que le esperaba, pero ahora, a meses o incluso a días de nacido, no sabe que le está pasando.

Lo mismo sucede con los niños y niñas más grandes, escuchar de sus propias palabras, “quiero que mi mamá sepa donde estoy, hace tiempo que no sé de ella”, hace que se me forme un nudo en la garganta. Ellas y ellos tampoco saben que futuro les espera, vivieron maltratos que nunca olvidarán.

No seamos ajeno a ello. Ayudemos… y se puede hacer de diferentes maneras. Desde llevar ropa, juguetes, pañales, leche, arroz o hasta solamente nuestro tiempo, que será lo más gratificante que podamos hacer.

Si usted que está leyendo este artículo desea colaborar puede llamar al: 3410140 del Centro Preventivo de Salamanca. Y si quiere ayudar a otro de los centros puede llamar al: 3326792 que es la División de Familia de la PNP.

junio 24, 2007 at 4:13 am 13 comentarios

Yo y la chamba

Digamos que entré al mundo laboral a muy avanzada edad. En el 2005, gracias al Campeonato Mundial Sub 17 celebrado en el Perú, recibí mi primer sueldo y lo mejor de todo, participando de un evento futbolístico.

Fue un mes y medio de preparación ante cualquier eventualidad ya sea por accidente, un amago de incedio o ante la posibilidad de alguna bomba dentro del estadio, incluso la vigilancia fuera o dentro del recinto resultaron para mí una experiencia única e imborrable.

Ver personas de muchas partes del mundo y peruanos buena gente, como también tener que lidiar con otras con un carácter insoportable, era la de todos los días de partido, pero eso no impedía que la pasara bien, no hacía que me sintiera mal ni malograba mis días, sino aumentaba mi capacidad de ser una persona paciente y tranquila.

Y esos dos comportamientos los fui aprendiendo gracias a mi otro trabajo, aunque no lo considero un trabajo, sino una manera de sentirme bien conmigo misma. Gracias a Olimpiadas Especiales Perú es donde aprendí lo maravilloso que es ayudar a los demás. Mi labor como voluntaria, desde el 2003 me ha servido para ver con otros ojos en donde vivimos y como tomar las cosas.

Esta institución que se encarga de entrenamiento deportivo para personas con discapacidad física y mental (síndrome de down) abre las puertas a muchas personas que quieran brindar un tiempo de sus vidas a ellos. La ayuda va desde ser un entrenador para los atletas, un cronometrista en algunos eventos de natación, hasta incluso ser un abrazador, aquella persona que cuando el atleta llega a la meta (en atletistismo) lo recibe con los brazos abiertos y lo detine para que no siga corriendo. Incluso la ayuda es bien recibida si solo uno asiste y apoya en la oficina, haciendo llamadas, empaquetando, llenando base de datos u otros asuntos administrativos (en otra oportunidad ahondaré en este tema).

Particularmente aprendí hacer de todo un poco en Olimpiadas, pero ya saben el gusto que tengo por los deportes, hicieron que mi labor de voluntaria esté más inclinado hacia los deportes, es por eso que gracias a Dios puedo seguir en contacto con ellos, y cuando puedo asisto a los eventos a ejercer mi labor. Lamentablemente esta nueva chamba, que es más ligada a mi profesión (el periodismo) y tengo que priorizar si o si, me lo ha impedido.

Tampoco es que reniegue sobre este nuevo trabajo, al contrario se aprende muchas cosas, la idea de salir y cruzarte con cada persona es muy gratificante, como les dije antes, la esencia de ser una persona paciente y tranquila, hace que no pierda los papeles ante algún problema. quizás no siempre es así, pero por el momento creo que lo manejo bien, pero también, como ya varios periodistas me lo han dicho, esta profesión es muy sacrificada; y peor aún cuando lo combinas con los estudios, ya no hay tiempo para nada.

Aunque tengo 24 años y ahora digamos que si tengo un trabajo semi estable, las cosas son diferentes, como que uno se siente mejor y hay de alguna manera más tranquilidad en mis padres. Es por eso que doy Gracias siempre a Dios por haber sido muy bueno conmigo, y me permita disfrustar con mi familia lo que por él he conseguido, porque ahora que trabajo y manejo mi dinerito, todo es gracias a Él.

mayo 25, 2007 at 3:44 pm Deja un comentario


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